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04 diciembre, 2011

 La locura se apoderó de mi cabeza, de mi cuerpo y de mis actos. Veía borroso, pero tenía conciencia, sabía que hacía, mas no podía detener mi cuerpo. Miraba a todos lados, me veía hecha trizas, bueno, mejor dicho, veía mi corazón hecho trizas. Ello provocó mi locura, tantas veces había ocurrido ello, tantas veces lo habían roto, tantas veces le habían atacado que se había hartado, mas no podía hacer nada, y ante esa impotencia la locura fue el "mejor" camino. Mi cuerpo actuaba solo, no podía controlar nada. Parecía un circo de marionetas, mientras yo era la espectadora, mientras veía mi cuerpo ser marioneta de la locura, mientras no podía hacer nada más que observar. Mi cuerpo pedía alcohol, parecía estar sediento. Bebía y bebía, tenía los labios del sabor del whisky, veía cada vez peor, más borroso, me reía cual loca y al rato lloraba hasta quedarme sin lágrimas, y volver a empezar. Y yo, observando desde el público sin poder hacer nada, viendo el alma rota de una persona, arrancándose la vida con alcohol. 

1 comentario:

  1. me encanta el blog te sigo :)
    http://belendaleaeso.blogspot.com/

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El esqueleto de lo que fué

"Si comparásemos el estado actual de la Tierra con el que solía ser, tendremos la sensación de que nos encontramos solo delante de los restos óseos de un cuerpo desolado por la enfermedad. Desprotegida totalmente de carne y de grasa, La Tierra solo es el esqueleto de lo que fué" Platón